Sep 4

Perdiendo la virginidad

Perdiendo la Virginidad

El Tema que me propusieron fue: La virginidad
Y las palabras amablemente elegidas fueron: Esquizofrénico, Osobuco, Carajo, Hola, Belga, Mañana, Madera.

He aquí la chistoria:

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Entré en el restaurante todavía pensando en lo que acaba de hacer. No me lo podía creer. Quería pertenecer a la banda pero la cosa no era tan fácil. No era simplemente rellenar una solicitud y pasar delante de un jurado. No, aquí tenías que pasar unas pruebas y terminar perdiendo la virginidad cuándo y cómo ellos querían. Y peor si cabe, ellos te daban el objetivo.

Ahí estaba él, lo llamaban el belga por la facilidad con la que se comía el chocolate. Era un capullo esquizofrénico amante de los chocolates. Estaba frente a otro de sus platos italianos preferidos, un buen Osobuco.

Y lo mejor de todo, un osobuco al vino. En una época donde poseer una botella de vino fuera de un lugar de culto te llevaba a prisión, él, estaba saboreando un osobuco maridado y acompañado de una copa de los mejores vinos franceses.

El belga era de la poca competencia que tenía el gran capone. Y lo mejor que tenía era que nadie lo conocía. Nadie sabía de su existencia. Todos los que hemos llegamos a conocerle pensamos que ha hecho un pacto con el diablo. Y esa es la razón por la que quería entrar en la banda.

– Qué carajo – sorbió de la copa – sabía que tenías huevos, muchacho, pero lo que has hecho merece respeto.
Me ofreció asiento al lado suyo.
– Dicen que sólo dijiste “Hola” – sonrió – Qué huevos tienes

Y tuve derecho a una de esas risas que hielen la más caliente de las sangres.

– Cuéntame cómo lo has hecho muchacho. Que ya he dicho que desde esta misma mañana formas parte de esta banda.

Tragué más ruidosamente de lo que quería o hubiese pensado y empecé a relatarle como, al caer la noche tomé el bate de madera de mi ahijado y me dirigí a perder la virginidad destrozándole la cara a la “pequeña” banda de los techados.

Desde entonces me llamarían el bateador, lo sabéis. Una banda que no existe, con un jefe que no existe y que sólo ese año movió el doble de dinero que la banda del famoso al capone. Por eso, ahora en 1959, todos estamos aquí y ellos no. Por eso estamos todos aquí para homenajear a este gran hombre que nos ha hecho ser lo que somos ahora y que por desgracia el diablo le ha llamado a su lado. Aunque conociéndolo, conseguirá pasar a su lado y ganarse el cielo.

Yo sé, que si no fuera por él, ahora estaría muerto y no estaría aquí en su funeral levantando esta copa de vino, su gran reserva, en su recuerdo.

Chicos, como él quiso, con su muerte la banda se disuelve oficialmente y su dinero ya ha sido entregado de manera anónima a varias organizaciones y cultos. A todos vosotros se os ha entregado un sobre para que podáis hacer una vida más que honrosa.

Y con esto muchachos os deseo éxito en vuestros proyectos futuros y si nos cruzamos será un honor brindar con cualquiera de vosotros por el belga.

Levantemos las copas… ¡¡¡¡¡¡Por el BELGA!!!!!

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